bullshit
La Era del Bullshit:
Cómo el Greenwashing y las Falsas Soluciones Están Socavando la Verdad

Cuando creamos FalseSolutions.org, no fue por curiosidad, fue por frustración.
Por donde miráramos, la verdad estaba siendo sofocada bajo capas de manipulación, marketing y engaño deliberado. Las corporaciones vendían productos “verdes” hechos en maquiladoras. Los políticos prometían combustibles fósiles “limpios”. Los multimillonarios tecnológicos juraban “salvar al planeta” con máquinas que, silenciosamente, consumían más energía de la que decían ahorrar.

Fueron las mentiras constantes, el greenwashing, la desinformación y la corrupción de la ciencia misma lo que nos impulsó a actuar.

FalseSolutions.org comenzó como una forma de exponer estos patrones. De rastrear las mentiras disfrazadas de progreso. De mostrar cómo el dinero y el poder retuercen el lenguaje hasta que palabras como sustentabilidad, innovación o carbono neutral pierden todo su significado.

Con el tiempo, descubrimos algo más profundo. El problema no son solo los mentirosos. Es la asimetría de la verdad en sí. Las mentiras son fáciles, caben perfectamente en titulares y hashtags. La verdad es lenta, detallada e incómoda. Ese desequilibrio tiene un nombre: el Principio de Asimetría del Bullshit, que dice que se necesita un orden de magnitud más de energía para refutar el bullshit que para producirlo.

¿Pero qué pasa cuando las máquinas empiezan a producir ese bullshit por nosotros?
Cuando la inteligencia artificial, entrenada con el ruido del internet, se convierte en el nuevo megáfono de la desinformación, mientras que los científicos, periodistas y defensores que intentan corregirla quedan sepultados bajo su peso?

Estamos entrando a una era donde el engaño puede ser automatizado y amplificado, donde la línea entre el marketing y la manipulación se vuelve borrosa. Sin embargo, la misma tecnología que difunde desinformación también puede ayudarnos a detenerla. Como cualquier herramienta, la IA no es inherentemente buena ni mala. Es poderosa, y cómo la usemos determinará si se convierte en parte del problema—o en parte de una mejor solución.

 

El Cerebro Humano No Fue Hecho para Esto

Los psicólogos han demostrado que nuestros cerebros están diseñados para creer nueva información, especialmente cuando es simple, emocional o confirma lo que ya pensamos. Cuando algo se siente correcto, nuestra mente lo trata como verdad. Eso no es estupidez, es supervivencia. En el mundo antiguo, tomar decisiones rápidas salvaba vidas. Pero en el mundo actual, esos atajos nos vuelven vulnerables a la manipulación.

Investigadores de la Universidad de Waterloo descubrieron que las personas con habilidad para producir disparates también son más propensas a creerlos ellas mismas. “Quienes hacen bullshit, caen en el bullshit”, concluyeron 1.

Cuanto más vemos repetida una afirmación falsa, más creíble nos parece. Los psicólogos llaman a esto el efecto de verdad ilusoria. Esto explica por qué eslóganes como “carbón limpio” o “petróleo carbono neutral” ya no nos hacen levantar la ceja.

La sobrecarga cognitiva empeora las cosas. El constante bombardeo de información nos obliga a depender de atajos mentales. Confiamos en lo que nos resulta familiar. Nos alineamos con nuestra tribu. Reaccionamos emocionalmente, no racionalmente.

Cuando las redes sociales premian la indignación, las mentiras más ruidosas son las que llegan a la cima.

Como advierte Tony Haymet, Científico Jefe de Australia, “Nuestro bienestar colectivo depende de nuestra capacidad para distinguir la ciencia creíble de la ficción persuasiva.” Sin embargo, esa capacidad se está erosionando en tiempo real. 2.

 

La IA y la Nueva Economía del Bullshit

Los modelos de lenguaje modernos como ChatGPT no “saben” nada. Predicen la siguiente palabra basándose en patrones de enormes conjuntos de datos que mezclan verdad, rumor y propaganda. Como dijo Rodney Brooks del MIT, “simplemente inventa cosas que suenan bien”. La IA no es lógica, es lingüística. Produce texto convincente sin verificar si es verdadero.

Eso no es un accidente. El filósofo Harry Frankfurt escribió en On Bullshit que quien hace bullshit no rechaza la verdad como lo hace un mentiroso, simplemente la ignora. Eso es exactamente lo que ocurre cuando se genera contenido sin verificación 4.

Alan Blackwell, profesor en Cambridge, lo dijo sin rodeos: “La IA literalmente produce bullshit” 3. Su argumento se basa en el artículo “stochastic parrots” de las lingüistas Emily Bender y Timnit Gebru, que advirtieron que los modelos de lenguaje grandes imitan la expresión humana sin comprender su significado 5. El resultado es texto que se siente verdadero, incluso cuando es completamente inventado.

Pero el punto no es que la IA sea peligrosa—es que la IA nos refleja. Cuando se entrena con información contaminada, amplifica esa contaminación. Cuando se entrena con evidencia y transparencia, puede ayudar a detectar la desinformación más rápido de lo que cualquier humano podría.

Usada con responsabilidad, la IA puede convertirse en una aliada para exponer falsas soluciones, detectar greenwashing y rastrear redes de desinformación. El reto no es prohibir la herramienta, sino guiarla hacia la verdad.

 

Greenwashing: El Rostro Rentable de las Falsas Soluciones

Si la IA es el motor, el greenwashing es el combustible.

El greenwashing no es solo relaciones públicas, es una forma poderosa de falsa solución. Da la ilusión de progreso mientras protege el status quo.

Las Naciones Unidas definen el greenwashing como “engañar al público para hacer que una empresa parezca más respetuosa con el medio ambiente de lo que realmente es.” No es solo un tema de relaciones públicas, es un tema de políticas públicas. El greenwashing distorsiona los mercados, debilita la confianza y retrasa la acción climática 8.

Un estudio de 2025 publicado en Nature Water descubrió que las empresas de agua en Inglaterra utilizaron casi todos los trucos del manual del greenwashing para ocultar la contaminación, desde seleccionar datos convenientes hasta renombrar aguas negras como “efluente tratado” 7.

En Estados Unidos, las compañías de combustibles fósiles gastan millones rebrandando el gas natural como “energía limpia”, a pesar de que las fugas de metano lo hacen tan perjudicial para el clima como el carbón.

Las marcas de moda usan las mismas tácticas. H&M y Zara promocionan líneas “eco” hechas con plástico reciclado, pero la mayoría de esas prendas terminan en vertederos o se desechan en países en desarrollo, envenenando los ecosistemas locales. Las automotrices promueven modelos “cero neto” mientras hacen lobby contra estándares de emisiones más estrictos. Las aerolíneas venden programas de “compensación de carbono” basados en bosques fantasmas y créditos imposibles de verificar.

Como dijo una vez el antropólogo David Graeber sobre los “trabajos bullshit”, estas campañas no existen para resolver problemas, sino para justificarlos 6. El greenwashing crea la ilusión de progreso para poder posponer el progreso real.

Los “Siete Pecados del Greenwashing” de TerraChoice son ahora parte del manual corporativo estándar: compensaciones ocultas, lenguaje vago, afirmaciones irrelevantes y etiquetas falsas.

Los reguladores a menudo miran hacia otro lado. En Dwyer v. Allbirds, una afirmación falsa de “sustentabilidad” fue desestimada como “puffery”, es decir, lenguaje publicitario tan vacío que no se puede regular 10.

La ley protege al mentiroso, no al público.

 

El Ciclo del Bullshit

Una vez que la desinformación entra al sistema, no solo circula, se multiplica.

El marketing generado por IA, los algoritmos de redes sociales y las relaciones públicas corporativas ahora se refuerzan entre sí. Cada pieza de contenido engañoso alimenta a la siguiente, creando lo que los investigadores llaman el ciclo de retroalimentación del bullshit.

  1. Las corporaciones producen campañas de greenwashing y relucientes informes de sustentabilidad.
  2. Las herramientas de IA extraen ese contenido y replican su tono, propagándolo aún más.
  3. Los algoritmos de redes sociales amplifican las versiones más emocionales porque la indignación vende.
  4. Los consumidores lo absorben y lo repiten, especialmente cuando proviene de marcas o influencers en los que confían.
  5. Los responsables de políticas públicas lo repiten para justificar regulaciones débiles y subsidios.

Este ciclo convierte el marketing en sentido común. Así fue como surgieron términos como carbón limpio, gas natural renovable y hidrógeno bajo en carbono. Cada uno es una falsa solución, diseñada para sonar como innovación mientras mantiene con vida a los combustibles fósiles.

El economista Carl Bergstrom, coautor de Calling Bullshit: The Art of Skepticism in a Data-Driven World, llama a esto la “contaminación del ecosistema informativo” 11.

Cuando la verdad se vuelve opcional, el poder llena el vacío.

 

El Costo Humano de Creer Mentiras

Las consecuencias no son abstractas. Se miden en tasas de asma, ríos contaminados y tiempo perdido.

Las comunidades cercanas a refinerías, puertos y plantas químicas viven con las consecuencias de la desinformación corporativa. Cada nivel de emisiones “seguro” que resultó ser letal. Cada permiso “temporal” que se volvió permanente. Cada “proyecto piloto” que terminó en un desastre a largo plazo.

La desinformación mata. Mata cuando los reguladores creen en los datos que reporta una petrolera. Mata cuando las familias viven junto a desechos tóxicos etiquetados como “remediación”. Mata cuando los gobiernos gastan miles de millones en falsas soluciones como el “hidrógeno azul” en lugar de mejores soluciones como la energía solar distribuida, la electrificación y el almacenamiento.

También mata a la democracia. Si la ciudadanía no puede distinguir entre hechos y ficción, el poder no le rinde cuentas a nadie.

Ese es el verdadero peligro del Principio del Bullshit en el siglo XXI. Las mentiras no solo se propagan más rápido, ahora cuentan con respaldo institucional, amplificación algorítmica y, además, con la inteligencia artificial de su lado.

 

Construyendo una Defensa Contra el Bullshit

1. Fortalecer los detectores de bullshit del público.
La educación debe ir más allá de memorizar datos. Debe enseñar a cuestionar, verificar y detectar manipulación. Pregunta: ¿A quién beneficia que yo crea esto? ¿Cuál es la evidencia? ¿Está revisada por pares? El curso “Calling Bullshit” de la Universidad de Washington es un gran modelo.

2. Recuperar la ciencia como un bien público.
Confiar en la ciencia no significa tener fe ciega en los expertos. Significa confiar en el proceso: probar, revisar, repetir. La revisión por pares, los datos abiertos y la replicación son nuestros mejores escudos contra la manipulación.

3. Exigir transparencia y rendición de cuentas.
Cada afirmación etiquetada como “sustentable” o “cero neto” debe venir acompañada de pruebas, no de relaciones públicas. Los gobiernos deben exigir métricas verificables y auditorías independientes. Las sanciones por greenwashing deben doler lo suficiente como para hacer la diferencia.

4. Usar la tecnología para exponer, no amplificar, mentiras.
La IA puede detectar greenwashing, rastrear desinformación e identificar redes de desinformación coordinadas. La tecnología en sí no es maligna, pero sin transparencia se convierte en otra falsa solución.

5. Apoyar a los organismos de vigilancia y al periodismo independiente.
La mayoría de las verdades se revelan a nivel local, por periodistas y grupos comunitarios que rastrean la contaminación y el fraude. Financiarles no es caridad, es mantenimiento de la democracia.

6. Elevar las voces más cercanas al daño.
Las comunidades en la primera línea son las primeras en ver a través de las falsas soluciones. Ellas saben distinguir entre un “corredor verde” y un gasoducto. Escucharlas no es opcional, es esencial.

7. Contar mejores historias.
Los hechos informan, las historias conmueven. El greenwashing gana porque ofrece consuelo. La verdad debe ofrecer valentía. Para contrarrestar las falsas soluciones, debemos hacer que las verdaderas sean más atractivas.

 

La Verdad Es Más Lenta, pero Más Fuerte

El Principio del Bullshit explica por qué la verdad es más difícil, no por qué es inútil.

Refutar mentiras requiere tiempo, energía y resistencia. Se necesitan instituciones que protejan los hechos, no las ganancias. Se requiere una ciudadanía escéptica, no cínica. Y se necesitan vigilantes que nunca se cansen de hacer preguntas.

El reto que enfrentamos no es solo ambiental o tecnológico. Es moral. ¿Queremos un futuro definido por la evidencia o dictado por algoritmos y publicistas? ¿Medimos el progreso en toneladas de carbono reducido o en terabytes de bullshit producido?

En FalseSolutions.org, creemos que la verdad aún puede ganar, no porque sea fácil, sino porque es necesaria.
Cada vez que exponemos una falsa solución, cada vez que conectamos un boletín de prensa con un río contaminado, cada vez que nos negamos a guardar silencio, el equilibrio se mueve, aunque sea solo unos grados.

Las mentiras pueden viajar más rápido, pero la verdad dura más. Y al final, eso es lo que le da poder.


Referencias


  1. Universidad de Waterloo: “Las investigaciones demuestran que las personas que dicen tonterías son más propensas a creer en ellas” (2023).
  2. Tony Haymet, “En la era de la información falsa, todos necesitamos un buen detector de mentiras” (The Guardian, 2025).
  3. Alan Blackwell, “Oops, automatizamos tonterías” (Universidad de Cambridge, 2023)
  4. Harry G. Frankfurt, Sobre las tonterías (Princeton University Press, 2005)
  5. Emily M. Bender y Timnit Gebru, “Sobre los peligros de los loros estocásticos: ¿pueden los modelos lingüísticos ser demasiado grandes?” (ACM FAccT, 2021).
  6. David Graeber, Trabajos de mierda: una teoría (Penguin Books, 2019)
  7. Estudio de Nature Water: “Las empresas de agua en Inglaterra utilizan el greenwashing para ocultar la contaminación” (2025)
  8. Naciones Unidas: “¿Qué es el greenwashing?”
  9. Phillips, L. “El greenwashing como desinformación: la opinión de los medios de comunicación sobre las campañas de greenwashing” (Universidad Estatal de San José, 2025).
  10. Dwyer contra Allbirds, Inc. (2022)
  11. Carl Bergstrom y Jevin West, Denunciar las mentiras: el arte del escepticismo en un mundo basado en datos (Random House, 2020)




10/09/2025Este artículo ha sido escrito por el equipo de FalseSolutions.Org
Compártelo con tu gente:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Por motivos de seguridad, es necesario utilizar el servicio Turnstile de CloudFlare, que está sujeto a la Política de privacidad y a los Términos de uso de CloudFlare.